Encontrados 3037 resultados para: Ana
Si uno edifica y otro destruye, ¿qué ganan con eso sino fatigas? (Eclesiástico 34, 23)
El que vuelve a tocar a un muerto después de haberse lavado, ¿qué ha ganado con purificarse? (Eclesiástico 34, 25)
Así es el hombre que ayuna por sus pecados y luego vuelve a cometerlos: ¿quién escuchará su plegaria y qué ha ganado con humillarse? (Eclesiástico 34, 26)
Apresura la hora y acuérdate del juramento, para que se narren tus hazañas. (Eclesiástico 36, 7)
Un hombre sabio se gana la confianza de su pueblo y su nombre sobrevive para siempre. (Eclesiástico 37, 26)
La ciencia del médico afianza su prestigio y él se gana la admiración de los grandes. (Eclesiástico 38, 3)
Si estás enfermo, hijo mío, no seas negligente, ruega al Señor, y él te sanará. (Eclesiástico 38, 9)
¿Cómo se hará sabio el que maneja el arado y se enorgullece de empuñar la picana, el que guía los bueyes, trabaja con ellos, y no sabe hablar más que de novillos? (Eclesiástico 38, 25)
Caña que brota en cualquier agua y al borde de un río será arrancada antes que toda otra hierba. (Eclesiástico 40, 16)
En boca del desvergonzado la mendicidad es dulce, pero en sus entrañas será fuego ardiente. (Eclesiástico 40, 30)
de usar pesas y medidas exactas, ni de obtener ganancias grandes o pequeñas; (Eclesiástico 42, 4)
Él dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría, porque existe desde siempre y para siempre; nada ha sido añadido, nada ha sido quitado, y él no tuvo necesidad de ningún consejero. (Eclesiástico 42, 21)