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  • todo era confusión y no había nada en la tierra. Las tinieblas cubrían los abismos mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas. (Génesis 1, 2)

  • Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas. (Génesis 1, 4)

  • Dios llamó a la luz "Día" y a las tinieblas "Noche". Atardeció y amaneció: fue el día Primero. (Génesis 1, 5)

  • Dijo Dios: «Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe unas aguas de las otras.» (Génesis 1, 6)

  • Hizo Dios entonces como una bóveda y separó unas aguas de las otras: las que estaban por encima del firmamento, de las que estaban por debajo de él. Y así sucedió. (Génesis 1, 7)

  • Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo de los cielos en un solo depósito, y aparezca el suelo seco.» Y así fue. (Génesis 1, 9)

  • Dios llamó al suelo seco "Tierra" y al depósito de las aguas "Mares". Y vio Dios que esto era bueno. (Génesis 1, 10)

  • La tierra produjo hortalizas, plantas que dan semillas y árboles frutales que dan fruto con su semilla dentro, cada uno según su especie. Dios vio que esto era bueno. (Génesis 1, 12)

  • Dijo Dios: «Haya lámparas en el cielo que separen el día de la noche, que sirvan para señalar las fiestas, los días y los años, (Génesis 1, 14)

  • Hizo, pues, Dios dos grandes lámparas: la más grande para presidir el día y la más chica para presidir la noche, e hizo también las estrellas. (Génesis 1, 16)

  • Dios las colocó en lo alto de los cielos para iluminar la tierra, (Génesis 1, 17)

  • para presidir el día y la noche y separar la luz de las tinieblas; y vio Dios que esto era bueno. (Génesis 1, 18)

“Esforce-se, mesmo se for um pouco, mas sempre…” São Padre Pio de Pietrelcina