Mosaico decorativo

Encontrados 1429 resultados para: Sol

  • Tú sabes, además, lo que me ha hecho Joab, hijo de Sarvia: cómo asesinó a los dos generales del ejército de Israel, Abner y Amasá. Quiso vengarse en tiempo de paz de las muertes que hubo durante la guerra. Con esa sangre, no sólo manchó sus ropas y sus zapatos, sino también mi fama. (1 Reyes 2, 5)

  • Ahora quiero pedirte tan sólo una cosa; no me la niegues.» Ella le dijo: «Habla.» Dijo Adonías: (1 Reyes 2, 16)

  • El día que salgas y cruces el torrente de Cedrón, ten por seguro que morirás y sólo tú serás el culpable.» (1 Reyes 2, 37)

  • yo daré cuanto deseas en madera de cedro y de ciprés. Mis servidores los bajarán desde el Líbano hasta el mar, yo los pondré en balsas y los llevaré al lugar que me mandes; allí los soltarán y tú los cargarás. Yo desearía que me los pagues con víveres, que me proporcionarás para mi casa.» (1 Reyes 5, 9)

  • Salomón cubrió todo el edificio de oro, absolutamente todo. (1 Reyes 6, 22)

  • Primero estaba la casa o palacio «Bosque del Líbano», de cincuenta metros de largo por veinticinco de ancho y quince de alto. Se alzaba sobre cuatro filas de columnas de cedro que soportaban soleras de cedro. (1 Reyes 7, 2)

  • Las soleras eran cuarenta y cinco en total, o sea, tres filas de quince. Estaban puestas sobre las columnas y soportaban un cielo de cedro. (1 Reyes 7, 3)

  • Debajo del borde había calabazas todo en derredor. Daban la vuelta a lo largo de los quince metros, dispuestas en dos filas y fundidas en una sola pieza. (1 Reyes 7, 24)

  • Las cuatro ruedas estaban bajo los paneles, y sus ejes formaban un solo cuerpo con la basa; las ruedas tenían una altura de setenta centímetros. (1 Reyes 7, 32)

  • La parte superior de la basa formaba como un círculo de medio codo de altura, unido a los paneles, haciendo un solo cuerpo con ellos. (1 Reyes 7, 35)

  • escúchalo desde tu morada celestial. Perdona, actúa y da a cada uno según se lo merezca, pues sólo tú conoces el corazón de todos. (1 Reyes 8, 39)

  • Salomón dio a la reina de Saba todo cuanto ella quiso; además le hizo regalos como sólo él podía hacerlos. Después, ella se marchó y volvió a su país con toda su gente. (1 Reyes 10, 13)


"Quem te agita e te atormenta é o demônio. Quem te consola é Deus!" São Padre Pio de Pietrelcina