Mosaico decorativo

Encontrados 2491 resultados para: Rey

  • Temió no tener, como otras veces le había sucedido, para los gastos y regalos que antes repartía generosamente, superando a los reyes anteriores. (1 Macabeos 3, 30)

  • El rey, tomando la otra mitad del ejército, partió de Antioquía, capital del reino, el año ciento cuarenta y siete. Atravesó el río Eufrates y continuó su marcha a través de las provincias superiores. (1 Macabeos 3, 37)

  • Lisias escogió entre los Amigos del Rey a Tolomeo, hijo de Dorimeno, a Nicanor y Gorgias, personajes influyentes. (1 Macabeos 3, 38)

  • Con ellos mandó cuarenta mil soldados de a pie y siete mil de caballería para que fueran a la provincia de Judea y la saquearan, conforme a lo ordenado por el rey. (1 Macabeos 3, 39)

  • Judas y sus hermanos vieron que se agravaba la situación y que las tropas acampaban en su territorio. Cuando supieron la orden dada por el rey de destruir y aplastar al pueblo, (1 Macabeos 3, 42)

  • Pero Judas lo supo y salió a su vez con sus guerreros con intención de asaltar el ejército del rey que estaba en Emaús, (1 Macabeos 4, 3)

  • al escucharlos, se quedó consternado y abatido, porque las cosas no habían sucedido en Israel como lo esperaba y no se había logrado lo ordenado por el rey. (1 Macabeos 4, 27)

  • Cuando el rey Antíoco atravesaba las regiones altas de Persia, tuvo noticias de Elimaida, ciudad célebre por su riqueza de plata y oro. (1 Macabeos 6, 1)

  • Había en ella un templo extraordinariamente rico, en el cual se guardaban armaduras de oro, corazas y armas, que allí había dejado el rey macedonio Alejandro, hijo de Filipo, el primer soberano de los griegos. (1 Macabeos 6, 2)

  • Así estuvo muchos días sin que pudiera superar esta profunda angustia. Creyendo que iba a morir, (1 Macabeos 6, 9)

  • Conocida la muerte del rey, Lisias proclamó rey en su lugar a su hijo Antíoco, a quien había educado desde niño, y le dio por sobrenombre Eupátor. (1 Macabeos 6, 17)

  • fueron donde el rey para decirle: «¿Hasta cuándo esperarás para hacernos justicia y vengar a nuestros hermanos? (1 Macabeos 6, 22)


"No tumulto das paixões terrenas, surge a grande esperança da misericórdia inexorável de Deus." São Padre Pio de Pietrelcina