Encontrados 865 resultados para: Rey David
David subía el cerro de los Olivos llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todos los que lo acompañaban hacían otro tanto. (2 Samuel 15, 30)
Cuando supo David que Ajitofel era uno de los conjurados con Absalón, exclamó: «¡Que Yavé vuelva inútiles todos los consejos de Ajitofel!» (2 Samuel 15, 31)
Al llegar David a la cumbre donde se adora a Dios, salió a su encuentro Jusay el arquita, amigo de David, con la túnica desgarrada y la cabeza cubierta de polvo. (2 Samuel 15, 32)
David le dijo: «Si vas conmigo, serás para mí una carga. (2 Samuel 15, 33)
Jusay, amigo de David, entró en la ciudad, en el momento en que Absalón llegaba a Jerusalén. (2 Samuel 15, 37)
Apenas pasó David la cumbre, vino a su encuentro Sibá, servidor de Mipibaal, con un par de burros cargados con doscientos panes, cien racimos de uvas pasas, cien frutas de la estación y un botellón de vino. (2 Samuel 16, 1)
Lanzaba piedras a David y a sus oficiales, sin importarle la gente y los guardias que rodeaban al rey. Maldecía al rey en estos términos: (2 Samuel 16, 6)
Y David dijo a Abisaí y a sus servidores: «Si mi propio hijo quiere matarme, con mayor razón este hombre de la tribu de Saúl. Déjenlo que me maldiga si Yavé se lo ha mandado. (2 Samuel 16, 11)
David y su gente siguieron su camino, mientras Semeí, desde el otro lado de la quebrada, continuaba maldiciéndolo, tirando piedras y levantando polvo. (2 Samuel 16, 13)
Jusay, el arquita, amigo de David, le vino a saludar: «¡Viva el rey!» (2 Samuel 16, 16)
Por lo demás, ¿a quién voy a servir?, ¿no eres tú el hijo de David? Como he servido a tu padre, así te serviré.» (2 Samuel 16, 19)
En ese tiempo los consejos de Ajitofel eran tenidos como palabras de Dios, tanto por David como por Absalón. (2 Samuel 16, 23)