Mosaico decorativo

Encontrados 400 resultados para: Paz

  • Llegó a Siria con palabras de paz y los habitantes de las ciudades le abrieron las puertas y le salieron al encuentro, porque así lo había mandado Alejandro, pues era su suegro. (1 Macabeos 11, 2)

  • «El rey Demetrio, a Jonatán, a su hermano y a toda la nación judía: paz. (1 Macabeos 11, 30)

  • Arrojaron las armas e hicieron la paz. Con esto los judíos se merecieron la admiración del rey y se hicieron famosos en todo el reino, y volvieron a Jerusalén cargados de botín. (1 Macabeos 11, 51)

  • Entonces los de Gaza le pidieron la paz, y les fue otorgada; tomó en rehenes a los hijos de sus jefes, que envió a Jerusalén. Después, atravesó la provincia hasta llegar a Damasco. (1 Macabeos 11, 62)

  • Los habitantes pidieron la paz, y él se la otorgó. Los expulsó de allí y se apoderó de la ciudad, poniendo guarnición en ella. (1 Macabeos 11, 66)

  • «Jonatán, Sumo Sacerdote, el senado de la nación, los sacerdotes y todo el pueblo de los judíos, a los ciudadanos de Esparta, sus hermanos: paz. (1 Macabeos 12, 6)

  • Hemos recibido la corona de oro y la palma que me han enviado y estamos dispuestos a firmar con ustedes una paz duradera y a escribir a los funcionarios que les concedan el perdón de las deudas. (1 Macabeos 13, 37)

  • Si alguno de tus hombres está dispuesto a alistarse en nuestro ejército, puede hacerlo, y que reine entre nosotros la paz.» (1 Macabeos 13, 40)

  • Los habitantes con sus mujeres e hijos subieron a las murallas, se rasgaron las vestiduras y a gritos clamaban a Simón, pidiendo la paz. (1 Macabeos 13, 45)

  • Pidieron a Simón la paz, y él se la otorgó. Los echó de allí y limpió la fortaleza de todo lo que recordaba la presencia de los paganos. (1 Macabeos 13, 50)

  • Mientras vivió Simón, la Judea tuvo paz. Buscó el bienestar de su país; su gobierno agradó al pueblo y gozó de mucho prestigio. (1 Macabeos 14, 4)

  • Liberó a muchos presos, conquistó Gazer, Betsur y la fortaleza, limpió el país de todos los paganos y nadie fue capaz de resistirle. (1 Macabeos 14, 7)


"O verdadeiro servo de Deus é aquele que usa a caridade para com seu próximo, que está decidido a fazer a vontade de Deus a todo custo, que vive em profunda humildade e simplicidade". São Padre Pio de Pietrelcina