Encontrados 2374 resultados para: Mar
No será más que un secadero marino para tender las redes. Yo Yavé lo he dicho: será sometida al pillaje por las naciones. (Ezequiel 26, 5)
Se apoderarán de tus riquezas, saquearán los frutos de tu trabajo, tus fortificaciones serán derribadas y tus hermosas mansiones, demolidas: arrojarán al mar las piedras junto con la madera y los escombros. (Ezequiel 26, 12)
Le dirás a Tiro, la ciudad instalada a la salida de los mares, el gran mercado de los pueblos y de las innumerables islas: Palabra de Yavé..!. ¿No decías tú, Tiro: Soy perfectamente bella? (Ezequiel 27, 3)
Tus fronteras estaban en alta mar y tus fundadores quisieron que fueras muy hermosa. (Ezequiel 27, 4)
De los cipreses de Senir sacaron las planchas de tu casco, de un cedro del Líbano, tu mástil, y de las encinas de Basán, tus remos; tu puente era de cedro de las islas de Quitim, con incrustaciones de marfil. (Ezequiel 27, 5)
Los hijos de Dan comerciaban contigo; las islas populosas estaban bajo tu control y te pagaban con colmillos de marfil y madera de ébano. (Ezequiel 27, 15)
Los barcos de Tarsis aseguraban tu comercio. Partiste para ultramar, repleta, cargada hasta el tope, (Ezequiel 27, 25)
tus remeros te llevaron a alta mar, y luego, en medio del mar, el viento del este te hizo volcar. (Ezequiel 27, 26)
Y se hunden, en lo profundo del mar, tus riquezas, tus mercaderías y todo lo que transportas: marinos y marineros, carpinteros de a bordo, comerciantes, hombres de guerra y pasajeros: ¡es un naufragio! (Ezequiel 27, 27)
Los gritos de tus marineros han llegado hasta la costa. (Ezequiel 27, 28)
Todos los remeros se bajan de sus embarcaciones y los marinos se quedan en tierra. (Ezequiel 27, 29)
Por ti se rapan la cabeza y se visten de sacos; muy afligidos, dejarán oír sus lamentos, una amarga lamentación. (Ezequiel 27, 31)