Mosaico decorativo

Encontrados 1194 resultados para: Hombres

  • Pero Hadad logró escapar con algunos hombres edomitas de entre los servidores de su padre para irse a refugiar a Egipto. Hadad era entonces un niño de pocos años. (1 Reyes 11, 17)

  • Partiendo de Madián llegaron a Parán, donde se les juntaron algunos hombres, y llegaron a Egipto, donde Faraón les dio casa, víveres y tierras. (1 Reyes 11, 18)

  • se le unieron algunos hombres y se hizo bandolero. Por eso David quiso matarlos. Pero se apoderó de Damasco y allí se estableció. (1 Reyes 11, 24)

  • Las cosas fueron así: Salomón estaba edificando la muralla en el punto más débil de la ciudad de su padre David, con hombres reclutados en todo el país. Entre ellos estaba Jeroboam, hombre fuerte y valeroso. (1 Reyes 11, 27)

  • Los hombres de Israel dijeron a Roboam: (1 Reyes 12, 3)

  • Entonces el rey envió a Adoniram, mayordomo de los trabajadores reclutados por el rey, pero los hombres de Israel le tiraron piedras hasta que murió. El propio Roboam tuvo que subirse a su carro para ir a refugiarse a Jerusalén. (1 Reyes 12, 18)

  • Al llegar Roboam a Jerusalén, reunió toda la tribu de Judá y la de Benjamín, ciento cincuenta mil hombres, guerreros escogidos, para pelear contra los de Israel y someterlos. (1 Reyes 12, 21)

  • Jeroboam construyó santuarios en las lomas y estableció como sacerdotes a hombres comunes que no eran de la tribu de Leví. (1 Reyes 12, 31)

  • Unos hombres que pasaban vieron el cadáver tendido junto al camino y al león, que estaba junto a él. Llegando a la ciudad en que vivía el anciano profeta, contaron lo que habían visto. (1 Reyes 13, 25)

  • Incluso hubo hombres afeminados en aquel país que renovaron todas las abominaciones de las gentes que Yavé había expulsado ante los hijos de Israel. (1 Reyes 14, 24)

  • Pero dejaré en Israel a siete mil hombres, que son todos los que no se arrodillaron ante Baal, ni lo besaron.» (1 Reyes 19, 18)

  • Entonces Ben-Hadad mandó a decir: «Que los dioses me maldigan si de Samaria queda bastante polvo para dar un puñado a cada uno de mis hombres.» (1 Reyes 20, 10)


"Não nos preocupemos quando Deus põe à prova a nossa fidelidade." São Padre Pio de Pietrelcina