Mosaico decorativo

Encontrados 497 resultados para: Fin

  • Setenta semanas están fijadas sobre tu pueblo y sobre tu ciudad santa para poner fin a la perversidad, para terminar con el pecado, para borrar la ofensa, para instaurar una justicia eterna, para que se cumplan visiones y profecías y sea ungido el Santísimo (Daniel 9, 24)

  • Después de las sesenta y dos semanas será muerto un ungido, sin que se encuentre culpa en él; y la ciudad y el templo serán destruidos por el pueblo de un rey que vendrá. Y terminará como sumergida. Hasta el fin habrá guerras y los desastres que Dios ha previsto. (Daniel 9, 26)

  • Concebirá el proyecto de dominar a todo el reino; luego hará un pacto con él, dándole una de sus hijas, con el fin de destruirlo, pero no lo logrará y esto no resultará (Daniel 11, 17)

  • Al acercarse el tiempo del fin, el rey del sur se enfrentará a él; el rey del norte lo atacará con carros, jinetes y numerosas naves, (Daniel 11, 40)

  • Levantará las tiendas de campaña de su campamento entre el mar y el santo cerro del país hermoso. Entonces llegará a su fin y nadie vendrá en su ayuda. (Daniel 11, 45)

  • Y tú, Daniel, guarda en secreto estas palabras y ten cerrado el libro hasta el tiempo fijado para el fin. Muchos andarán buscando acá y allá. La maldad irá aumentando (Daniel 12, 4)

  • Yo oí, pero no comprendí. Luego dije: «Señor mío, ¿cuál será el final de estas cosas?» (Daniel 12, 8)

  • Dijo: «Anda, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el fin del tiempo fijado. (Daniel 12, 9)

  • Y tú, ve hasta tu fin. Descansarás y después te levantarás para recibir tu premio al final de los tiempos.» (Daniel 12, 13)

  • Susana era muy fina y de gran belleza. (Daniel 13, 31)

  • En ese foso había siete leones a los que daban diariamente dos cuerpos humanos y dos ovejas; pero entonces no les dieron nada con el fin de que devoraran a Daniel (Daniel 14, 32)

  • Yo pondré fin a sus diversiones, a sus fiestas, lunas nuevas y sábados, a todas sus solemnidades. (Oseas 2, 13)


"A prática das bem-aventuranças não requer atos de heroísmo, mas a aceitação simples e humilde das provações." São Padre Pio de Pietrelcina