Encontrados 1655 resultados para: Eli
Al escuchar a Felipe y ver los prodigios que realizaba, toda la población se interesó por su predicación. (Hecho de los Apóstoles 8, 6)
Había llegado a aquella ciudad antes que Felipe un hombre llamado Simón. Tenía muy impresionada a la gente de Samaría con sus artes mágicas y se hacía pasar por un gran personaje. (Hecho de los Apóstoles 8, 9)
Pero cuando Felipe les habló del Reino de Dios y del poder salvador de Jesús, el Mesías, tanto los hombres como las mujeres creyeron y empezaron a bautizarse. (Hecho de los Apóstoles 8, 12)
Incluso Simón creyó y se hizo bautizar. No se separaba de Felipe, y no salía de su asombro al ver las señales milagrosas y los prodigios que se realizaban . (Hecho de los Apóstoles 8, 13)
Pedro y Juan dieron testimonio y, después de predicar la Palabra del Señor, volvieron a Jerusalén. Por el camino evangelizaron varios pueblos de Samaría. (Hecho de los Apóstoles 8, 25)
Un ángel del Señor se presentó a Felipe y le dijo: «Dirígete hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza; no pasa nadie en esos momentos.» (Hecho de los Apóstoles 8, 26)
Felipe se levantó y se puso en camino. Y justamente pasó un etíope, un eunuco de Candaces, reina de Etiopía, un alto funcionario al que la reina encargaba la administración de su tesoro. Había ido a Jerusalén a rendir culto a Dios, (Hecho de los Apóstoles 8, 27)
El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate a ese carro y quédate pegado a su lado.» (Hecho de los Apóstoles 8, 29)
Y mientras Felipe corría, le oía leer al profeta Isaías. Le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?» (Hecho de los Apóstoles 8, 30)
El etíope contestó: «¿Cómo lo voy a entender si no tengo quien me lo explique?» En seguida invitó a Felipe a que subiera y se sentara a su lado. (Hecho de los Apóstoles 8, 31)
El etíope preguntó a Felipe: «Dime, por favor, ¿a quién se refiere el profeta? ¿A sí mismo u a otro?» (Hecho de los Apóstoles 8, 34)
Felipe empezó entonces a hablar y a anunciarle a Jesús, partiendo de este texto de la Escritura. (Hecho de los Apóstoles 8, 35)