Encontrados 19 resultados para: Dulce

  • El séptimo día, antes de que entrara al departamento de los esposos, la gente de la ciudad dijo a Sansón: «¿Qué hay más dulce que la miel y qué más fuerte que el león?» El les respondió: «Si no hubieran arado con mi novilla, no habrían acertado mi adivinanza.» (Jueces 14, 18)

  • Si el mal era dulce a su boca, si lo ocultó bajo su lengua, (Job 20, 12)

  • a quien me unía una dulce amistad; juntos íbamos a la casa de Dios en alegre convivencia. (Salmos 55, 15)

  • "¡El agua que se roba es más dulce, el pan que se come a escondidas es mucho más sabroso!" (Proverbios 9, 17)

  • La boca satisfecha rechaza la miel, a la hambrienta, lo amargo le parece dulce. (Proverbios 27, 7)

  • Como manzano entre los arbustos, así es mi amado entre los jóvenes. Estoy sentada a su sombra deseada y su fruto me es dulce al paladar. (Cantar 2, 3)

  • Paloma mía, que te escondes en las grietas de las rocas, en apartados riscos, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es dulce y amoroso tu semblante. Ella: (Cantar 2, 14)

  • Al actuar así le has mostrado a tu pueblo que el justo debe amar a todos los hombres, y has dado a tus hijos esa dulce esperanza de que después del pecado les permites que se arrepientan. (Sabiduría 12, 19)

  • Así los demás sabrán que lo único que vale es el temor del Señor, y que nada es más dulce que cumplir sus mandamientos. (Sirácides (Eclesiástico) 23, 27)

  • El recuerdo que tendrán de mí es más dulce que la miel, poseerme es más agradable que un panal. (Sirácides (Eclesiástico) 24, 20)

  • La comida que se mendiga es dulce a la boca de un mal educado, pero le quemará las entrañas. (Sirácides (Eclesiástico) 40, 30)

  • Los cantores lo alababan a voz en cuello: era una inmensa y dulce armonía. (Sirácides (Eclesiástico) 50, 18)


“Que Maria sempre enfeite sua alma com as flores e o perfume de novas virtudes e coloque a mão materna sobre sua cabeça. Fique sempre e cada vez mais perto de nossa Mãe celeste, pois ela é o mar que deve ser atravessado para se atingir as praias do esplendor eterno no reino do amanhecer.” São Padre Pio de Pietrelcina