Encontrados 501 resultados para: Cielo
Cuídense, no desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues yo se lo digo: sus ángeles en el Cielo contemplan sin cesar la cara de mi Padre del Cielo. (Evangelio según San Mateo 18, 10)
Pasa lo mismo donde el Padre de ustedes, el Padre del Cielo: allá no quieren que se pierda ni tan sólo uno de estos pequeñitos. (Evangelio según San Mateo 18, 14)
Yo les digo: «Todo lo que aten en la tierra, lo mantendrá atado el Cielo, y todo lo que desaten en la tierra, lo mantendrá desatado el Cielo. (Evangelio según San Mateo 18, 18)
Jesús le dijo: «Si quieres ser perfecto, vende todo lo que posees y reparte el dinero entre los pobres, para que tengas un tesoro en el Cielo. Después ven y sígueme.» (Evangelio según San Mateo 19, 21)
Primeramente, en la resurrección no se toma mujer ni esposo, sino que son como ángeles en el Cielo. (Evangelio según San Mateo 22, 30)
No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. (Evangelio según San Mateo 23, 9)
El que jura por el Cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él. (Evangelio según San Mateo 23, 22)
Pues así como refulge el relámpago desde el oriente e inflama el cielo hasta el poniente, así será la venida del Hijo del Hombre. (Evangelio según San Mateo 24, 27)
Después de esos días de angustia, el sol se oscurecerá, la luna perderá su brillo, caerán las estrellas del cielo y se bambolearán los mecanismos del universo. (Evangelio según San Mateo 24, 29)
Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Mientras todas las razas de la tierra se golpearán el pecho, verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo con el poder divino y la plenitud de la gloria. (Evangelio según San Mateo 24, 30)
Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán. (Evangelio según San Mateo 24, 35)
Jesús le respondió: «Así es, tal como tú lo has dicho. Y yo les digo más: a partir de ahora ustedes contemplarán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Dios Todopoderoso, y lo verán venir sobre las nubes del cielo.» (Evangelio según San Mateo 26, 64)