Mosaico decorativo

Encontrados 543 resultados para: Camino

  • Pues Yavé me lo ordenó así: No comerás pan ni beberás agua, ni volverás por el camino que viniste.» (1 Reyes 13, 9)

  • Y no regresó por el camino que había llegado a Betel, sino por otro. (1 Reyes 13, 10)

  • Su padre les preguntó: «¿Por qué camino se ha ido?» Sus hijos le indicaron el camino que tomó el hombre para volver a Judá, (1 Reyes 13, 12)

  • ni puedo comer pan ni beber agua en este lugar, ni puedo volver por el mismo camino que he llegado, pues así me lo ordenó Yavé.» (1 Reyes 13, 17)

  • Mientras iba, un león lo sorprendió y lo mató y su cadáver quedó sobre el camino. El burro se quedó junto a él y el león también. (1 Reyes 13, 24)

  • Unos hombres que pasaban vieron el cadáver tendido junto al camino y al león, que estaba junto a él. Llegando a la ciudad en que vivía el anciano profeta, contaron lo que habían visto. (1 Reyes 13, 25)

  • Partió, pues, y encontró el cadáver tendido en el camino y al burro y al león que permanecían junto a él. (1 Reyes 13, 28)

  • Lo que es Jeroboam, siguió su mal camino. Continuó tomando gente del pueblo para que fueran sacerdotes de los santuarios de las lomas; a cualquiera que se presentara lo consagraba sacerdote, aunque no fuera de la tribu de Leví. (1 Reyes 13, 33)

  • y se portó mal con Yavé, siguiendo el camino de Jeroboam y los pecados con que había hecho pecar a Israel. (1 Reyes 15, 34)

  • «Yo te levanté del polvo y te puse como jefe de mi pueblo de Israel, pero tú has seguido el mal camino de Jeroboam y enseñaste a Israel a pecar y a molestarme con sus pecados. (1 Reyes 16, 2)

  • Así fue castigado por haber hecho lo que desagrada a Yavé, ya que anduvo por el camino de Jeroboam e hizo pecar a Israel de la misma manera. (1 Reyes 16, 19)

  • Fue en todo por el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, e hizo pecar a Israel de la misma manera, irritando a Yavé, su Dios, con sus vanos ídolos. (1 Reyes 16, 26)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina