Mosaico decorativo

Encontrados 2587 resultados para: Ana

  • El hombre sanado no se separaba de Pedro y Juan, por lo que toda la gente, fuera de sí, acudió y se reunió alrededor de ellos en el pórtico llamado de Salomón. (Hecho de los Apóstoles 3, 11)

  • Miren lo que puede la fe en su Nombre, pues en su Nombre acaba de ser restablecido este hermano al que ustedes ven y conocen. La fe que él nos inspira es la que lo ha sanado totalmente en presencia de todos ustedes. (Hecho de los Apóstoles 3, 16)

  • Allí estaban el sumo sacerdote Anás, Caifás, Jonatán, Alejandro y todos los que pertenecían a la alta clase sacerdotal. (Hecho de los Apóstoles 4, 6)

  • Hoy debemos responder por el bien que hemos hecho a un enfermo. ¿A quién se debe esa sanación? (Hecho de los Apóstoles 4, 9)

  • Sépanlo todos ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre que está aquí sano delante de ustedes ha sido sanado por el Nombre de Jesucristo el Nazareno, al que ustedes crucificaron, pero que Dios ha resucitado de entre los muertos. (Hecho de los Apóstoles 4, 10)

  • Los jefes veían al hombre que había sido sanado allí, de pie a su lado, de modo que nada podían decir contra ellos. (Hecho de los Apóstoles 4, 14)

  • pues todos glorificaban a Dios por lo que había sucedido, sabiéndose además que el hombre milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años. (Hecho de los Apóstoles 4, 22)

  • Otro hombre llamado Ananías, de acuerdo con su esposa Safira, vendió también una propiedad, (Hecho de los Apóstoles 5, 1)

  • Pedro le dijo: «Ananías, ¿por qué has dejado que Satanás se apoderara de tu corazón? Te has guardado una parte del dinero; ¿por qué intentas engañar al Espíritu Santo? (Hecho de los Apóstoles 5, 3)

  • Al oír Ananías estas palabras, se desplomó y murió. Un gran temor se apoderó de cuantos lo oyeron. (Hecho de los Apóstoles 5, 5)

  • Unas tres horas más tarde llegó la esposa de Ananías, que no sabía nada de lo ocurrido. (Hecho de los Apóstoles 5, 7)

  • Acudían multitudes de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo a sus enfermos y a personas atormentadas por espíritus malos, y todos eran sanados. (Hecho de los Apóstoles 5, 16)


"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina