Encontrados 2587 resultados para: Ana
Comerán, pero sin quedar satisfechos; se prostituirán, pero no ganarán nada, porque han traiciondo a Yavé. (Oseas 4, 10)
Mi pueblo consulta a un palo y espera la respuesta de un bastón, pues un espíritu de infidelidad lo arrastra a engañar a su Dios con otros dioses. (Oseas 4, 12)
En lo alto de los cerros ofrecen sacrificios y sobre las lomas queman incienso bajo cualquier encina, álamo o espino cuya sombra sea agradable. Por esto, si sus hijas se hacen prostitutas o si sus nueras engañan a sus maridos, (Oseas 4, 13)
Se lo llevará el viento en sus alas, y no habrán ganado nada con sus sacrificios. (Oseas 4, 18)
y Judá, que tiene úlceras. Por eso Efraím ha ido a Asiria y ha mandado mensajeros al gran rey, pero éste no podrá sanarlos ni curarles sus llagas. (Oseas 5, 13)
«Vengan, volvamos a Yavé; pues si él nos lesionó, él nos sanará; si él nos hirió, él vendará nuestras heridas. (Oseas 6, 1)
Todos están ardiendo de pasión, calientes como un horno que ha dejado encendido el panadero mientras amasa y espera que la masa se levante. (Oseas 7, 4)
cuando se acercan. Pero sus corazones se van enardeciendo en su conspiración como un horno; toda la noche está en calma, pero a la mañana arde como una llama de fuego. (Oseas 7, 6)
Los extranjeros consumen sus energías sin que se dé cuenta. Su cabeza está sembrada de canas y él no lo nota. (Oseas 7, 9)
No te alegres, Israel, no te regocijes como las naciones paganas, porque tú has traicionado a tu Dios y, con tal de que te dieran algo, te entregabas en cualquier era donde se trillara. (Oseas 9, 1)
Dales, Yavé... ¿Qué les darás? ¡Haz que sus entrañas sean estériles y que se sequen sus pechos! (Oseas 9, 14)
Los santuarios altos de Aven, donde pecaba Israel, serán destruidos; zarzas y cardos cubrirán sus altares. Entonces dirán a las montañas: «Escóndannos», y a los cerros: «Caigan sobre nosotros». (Oseas 10, 8)