Encontrados 368 resultados para: Amor Al Prójimo
no come la carne no desangrada, no vuelve sus ojos hacia los sucios ídolos de la casa de Israel, no ensucia a la mujer de su prójimo ni se acerca a una mujer durante su regla; no oprime a nadie, devuelve la garantía al que le debía, no comete robos, da su pan al que tiene hambre y le pone ropa al que está desnudo; no presta su dinero con interés, no cobra comisiones, aparta su mano de la injusticia, juzga conforme a la verdad cualquier problema entre un hombre y su prójimo; (Ezequiel 18, 6)
que su padre no cometió. Come la carne sin desangrar, ensucia a la mujer de su prójimo, trata violentamente al pobre y al indigente, roba, no devuelve la garantía que se le pasó, vuelve su mirada hacia los sucios ídolos y comete el crimen, (Ezequiel 18, 11)
No come la carne sin desangrar, no vuelve su mirada hacia los sucios ídolos de la casa de Israel, no ensucia a la mujer de su prójimo, (Ezequiel 18, 15)
Quien morirá por su pecado es el padre, el que multiplicó sus violencias, robó a su prójimo e hizo lo que es malo en medio de mi pueblo. (Ezequiel 18, 18)
Dentro de ti, se condena a muerte por dinero, prestan a interés y cobran comisiones. Despojas brutalmente a tu prójimo, y me has olvidado -palabra de Yavé-. (Ezequiel 22, 12)
Con ellos me engañó, con esos asirios de clase alta. Ardía de amor por ellos, y al mismo tiempo se ensuciaba con sus ídolos. (Ezequiel 23, 7)
Por eso la entregué en manos de sus amantes, en manos de los Asirios por quienes ardía en amor. (Ezequiel 23, 9)
Moran en medio de ruinas y siguen viviendo de manera escandalosa, ensuciando cada cual a la mujer de su prójimo, y ¿quieren así poseer ese país?" (Ezequiel 33, 26)
No nos abandones para siempre, por amor de tu Nombre no rechaces tu alianza (Daniel 3, 34)
Rogué a Yavé, mi Dios, y le hice esta confesión SSeñor, Dios grande y temible, que guardas la alianza y el amor a los que te aman y observan tus mandamientos. (Daniel 9, 4)
Ahora, pues, oh Dios nuestro, escucha la plegaria y las súplicas de tu siervo, y, por amor de ti mismo, haz brillar tu rostro sobre tu santuario devastado. (Daniel 9, 17)
Señor, escucha; Señor, perdona; Señor, atiende. Obra, Dios mío, no tardes más, por amor de ti mismo, ya que tu Nombre ha sido invocado sobre tu ciudad y tu pueblo LLa profecía de las setenta semanas de año (Daniel 9, 19)