Mosaico decorativo

Encontrados 24 resultados para: Agrado

  • En aquella ocasión Jesús exclamó: «Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado. (Evangelio según San Mateo 11, 25)

  • Si David mismo lo llama «Señor», ¿cómo puede entonces ser hijo suyo?» Mucha gente acudía a Jesús y lo escuchaba con agrado. (Evangelio según San Marcos 12, 37)

  • No temas, pequeño rebaño, porque al Padre de ustedes le agradó darles el Reino. (Evangelio según San Lucas 12, 32)

  • David agradó a Dios y quiso darle un lugar donde descansara entre los hijos de Jacob. (Hecho de los Apóstoles 7, 46)

  • Nosotros, si realmente somos fuertes, debemos cargar con la debilidad de quienes no tienen esa fuerza y no buscar nuestro propio agrado. (Carta a los Romanos 15, 1)

  • para que pueda escapar de los enemigos de la fe en Judea y para que la comunidad reciba con agrado la ayuda que le llevo. (Carta a los Romanos 15, 31)

  • Por eso, salgan de en medio de ellos y apártense, dice el Señor. No toquen nada impuro y yo los miraré con agrado. (2º Carta a los Corintios 6, 17)

  • Apenas recibió esta invitación, partió adonde ustedes con todo agrado. (2º Carta a los Corintios 8, 17)

  • Pero un día, a Aquel que me había escogido desde el seno de mi madre, por pura bondad le agradó llamarme (Carta a los Gálatas 1, 15)

  • Que lleven una vida digna del Señor y de su total agrado, produciendo frutos en toda clase de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios. (Carta a los Colosenses 1, 10)

  • Si alguno de ustedes ve que le falta sabiduría, que se la pida a Dios, pues da con agrado a todos sin hacerse rogar. El se la dará. (Carta de Santiago 1, 5)

  • cuando recibió de Dios Padre gloria y honor. En ese momento llegó sobre él una palabra muy extraordinaria de la gloriosa Majestad: «Este es mi Hijo muy querido, el que me agradó eligir.» (2º Carta de Pedro 1, 17)


"Deus não opera prodígios onde não há fé." São Padre Pio de Pietrelcina