Encontrados 1161 resultados para: Aco
Fue el terror de muchos reyes, mientras que el pueblo de Jacob se alegraba por sus hazañas. (1 Macabeos 3, 7)
Abrió sus tesoros y pagó a la tropa el sueldo de un año, ordenando que estuvieran preparados para cualquier acontecimiento. (1 Macabeos 3, 28)
Jerusalén estaba sin habitantes, como un desierto. No había ninguno de sus hijos que entrara o saliera. El templo estaba profanado, y extranjeros vivían en la ciudad, que era entonces residencia de paganos. La alegría ya no existía en Jacob, ni la flauta ni la cítara se escuchaban. (1 Macabeos 3, 45)
Ayunaron aquel día, se vistieron de sacos, se esparcieron ceniza sobre la cabeza y rasgaron sus vestidos. (1 Macabeos 3, 47)
Judas dijo a los suyos: «No teman el número de enemigos ni se acobarden frente a sus ataques. (1 Macabeos 4, 8)
Clamemos a Dios. Si él quiere, se acordará de su Alianza y derrotará hoy mismo ese ejército delante de nosotros (1 Macabeos 4, 10)
Precisamente en el mismo tiempo y en la misma fecha que lo habían profanado los paganos, fue consagrado con cantos acompañados de cítaras, arpas y címbalos. (1 Macabeos 4, 54)
Finalmente, Judas, sus hermanos y toda la asamblea de Israel acordaron celebrar el aniversario de la consagración del altar cada año, por ocho días, desde el veinticinco del mes de Casleu, con una fiesta alegre. (1 Macabeos 4, 59)
y decidieron exterminar a los descendientes de Jacob que vivían entre ellos; y comenzaron a matar y expulsar a los judíos. (1 Macabeos 5, 2)
Después de estos acontecimientos, Timoteo juntó un nuevo ejército y acampó frente a Rafón, al otro lado del torrente. (1 Macabeos 5, 37)
La gente de guerra tomó posición y Judas atacó la ciudad todo aquel día y toda la noche, hasta que cayó en sus manos. (1 Macabeos 5, 50)
Pero salió Gorgias de la ciudad con sus hombres y los atacó. (1 Macabeos 5, 59)