Found 102 Results for: malvados

  • Los habitantes de Sodoma eran unos malvados y grandes pecadores contra el Señor. (Génesis 13, 13)

  • y dijo a la comunidad: "Alejaos de las tiendas de estos malvados; no toquéis nada de cuanto les pertenece, no sea que perezcáis envueltos por sus pecados". (Números 16, 26)

  • hombres malvados inducen a sus conciudadanos a servir a otros dioses desconocidos para vosotros, (Deuteronomio 13, 14)

  • Él guarda los pasos de sus fieles, mientras que los malvados perecerán en las tinieblas, pues no es por la fuerza como vence el hombre. (I Samuel 2, 9)

  • Pero unos malvados dijeron: "¿Y éste es el que nos va a salvar?". Lo despreciaron y no le rindieron honores. Mas Saúl ni se dio por enterado. (I Samuel 10, 27)

  • Mas los hombres malvados y perversos de entre la gente que había ido con David tomaron la palabra y dijeron: "Puesto que no habéis ido con nosotros, no os daremos nada del botín que hemos tomado, sino únicamente a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y que se larguen". (I Samuel 30, 22)

  • Asignaré un territorio a mi pueblo Israel y en él lo plantaré para que habite en él y no vuelva a ser perturbado, ni los malvados continúen oprimiéndolo como antes, (II Samuel 7, 10)

  • Asignaré un territorio a mi pueblo, Israel; en él lo estableceré para que lo habite y no vuelva a ser perturbado ni los malvados continúen oprimiéndolo como antes, (I Crónicas 17, 9)

  • Ester volvió a hablar al rey. Se echó a sus pies llorando y rogándole que anulase los malvados propósitos de Amán, el de Agag, y sus proyectos contra los judíos. (Ester 8, 3)

  • ¡Oh Dios, más poderoso que todos!, escucha la voz de los sin esperanza, líbranos del poder de los malvados y quítame este miedo". (Ester 14, 19)

  • Allí termina el furor de los malvados, allí reposan los exhaustos de fuerzas; (Job 3, 17)

  • No, Dios no rechaza al hombre justo ni da su mano a los malvados. (Job 8, 20)


“O Senhor sempre orienta e chama; mas não se quer segui-lo e responder-lhe, pois só se vê os próprios interesses. Às vezes, pelo fato de se ouvir sempre a Sua voz, ninguém mais se apercebe dela; mas o Senhor ilumina e chama. São os homens que se colocam na posição de não conseguir mais escutar.” São Padre Pio de Pietrelcina