Found 19 Results for: estremecen

  • Le estremecen la angustia y la ansiedad, le invaden como un rey pronto al asalto. (Job 15, 24)

  • Tiemblan los muertos bajo tierra, las aguas y sus habitantes se estremecen. (Job 26, 5)

  • Las columnas del cielo se estremecen espantadas bajo su amenaza. (Job 26, 11)

  • Mira, el cielo y los cielos altísimos, el abismo y la tierra se estremecen con su visita. (Eclesiástico 16, 18)

  • Y se le anunció a la casa de David: "Siria ha acampado en Efraín". Entonces se estremeció el corazón del rey y el corazón del pueblo, como se estremecen con el viento los árboles del bosque. (Isaías 7, 2)

  • Gritan Jesbón y Elalé, hasta Yahas se oye su voz: los guerreros de Moab se estremecen, se amedrenta su ánimo. (Isaías 15, 4)

  • Mis entrañas por Moab se estremecen como un arpa; y mi corazón, por Quir Jaréset. (Isaías 16, 11)

  • Se estremecen en Sión los pecadores, el terror invade a los criminales. ¿Quién de nosotros podrá resistir ante el fuego abrasador; quién resistirá estas llamas eternas? (Isaías 33, 14)

  • Las islas lo ven y se estremecen, tiemblan los confines de la tierra, se acercan y allí están. (Isaías 41, 5)

  • Contra los profetas: "Mi corazón se rompe dentro de mí, todos mis miembros se estremecen; soy como un borracho, como un hombre vencido por el vino ante el Señor y sus santas palabras. (Jeremías 23, 9)

  • ¡Mira, Señor, en qué angustia me encuentro! Mis entrañas se estremecen, mi corazón se consume en mi interior, pues he sido muy rebelde. Fuera la espada hacía estragos, y dentro la muerte. (Lamentaciones 1, 20)

  • Mis ojos están en lágrimas sumidos, mis entrañas se estremecen; mi hiel por tierra derramada, por la caída de la hija de mi pueblo, cuando desfallecían niños y lactantes en las plazas de la ciudad. (Lamentaciones 2, 11)


“A pessoa que nunca medita é como alguém que nunca se olha no espelho e, assim, não se cuida e sai desarrumada. A pessoa que medita e dirige seus pensamentos a Deus, que é o espelho de sua alma, procura conhecer seus defeitos, tenta corrigi-los, modera seus impulsos e põe em ordem sua consciência.” São Padre Pio de Pietrelcina