Gefunden 277 Ergebnisse für: puerta

  • Después el espíritu me elevó y me llevó a la puerta oriental del templo del Señor, que da a levante; allí, en la entrada de la puerta, estaban veinticinco hombres, entre los cuales vi a Yazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Banayas, jefes del pueblo. (Ezequiel 11, 1)

  • "Hijo de hombre, porque Tiro se ha burlado de Jerusalén diciendo: ¡Ja, ja, ha sido rota la puerta de los pueblos! Se vuelve hacia mí, yo me enriquezco: ¡Está devastada!, (Ezequiel 26, 2)

  • Me llevó allá; había allí un personaje de aspecto semejante al bronce, que tenía en la mano una cuerda de lino y una vara de medir, y estaba de pie junto a la puerta. (Ezequiel 40, 3)

  • Midió también la distancia desde la puerta de abajo hasta la puerta del atrio interior: cincuenta metros. (Ezequiel 40, 19)

  • La anchura de la puerta era de cinco metros: dos metros y medio por un lado y dos y medio por el otro. Midió también el santuario: veinte metros de largo por diez de ancho. (Ezequiel 41, 2)

  • De allí penetró en el interior y midió las pilastras de la puerta: un metro; la puerta: tres metros; la anchura de la puerta: tres metros y medio. (Ezequiel 41, 3)

  • desde la puerta hasta el fondo del templo, por dentro y por fuera, las paredes internas y externas estaban cubiertas de figuras: (Ezequiel 41, 17)

  • Desde el suelo hasta la parte superior de la puerta había representados querubines y palmeras, así como por las paredes internas del santuario. (Ezequiel 41, 20)

  • Cada puerta tenía dos hojas, que a su vez se replegaban sobre sí mismas: dos tableros en una hoja y dos en la otra. (Ezequiel 41, 24)

  • Eran iguales a las puertas de las salas de la parte sur; una puerta al comienzo de cada corredor, frente a la cerca paralela para el que entra viniendo de la parte este. (Ezequiel 42, 12)

  • mientras la gloria del Señor entraba en el templo por la puerta este. (Ezequiel 43, 4)

  • Me llevó después hacia la puerta exterior del templo, la que da a oriente: estaba cerrada. (Ezequiel 44, 1)


“Pode-se manter a paz de espírito mesmo no meio das tempestades da vida”. São Padre Pio de Pietrelcina