Encontrados 463 resultados para: sacerdote

  • Melquisedec, rey de Salén, sacó pan y vino; era él sacerdote del Dios altísimo, y (Génesis 14, 18)

  • El Faraón impuso a José el nombre de Zafnat Panéaj y le dio por mujer a Asenat, hija de Putifar, sacerdote de On. José recorrió todo Egipto. (Génesis 41, 45)

  • Antes de que llegase el primer año de hambre le nacieron a José dos hijos de Asenat, hija de Putifar, sacerdote de On. (Génesis 41, 50)


  • A José le nacieron en Egipto, de Asenat, hija de Putifar, sacerdote de On, Manasés y Efraín. (Génesis 46, 20)

  • El sacerdote de Madián tenía siete hijas. Vinieron éstas a sacar agua, y cuando estaban llenando los abrevaderos para dar de beber al rebaño de su padre, (Exodo 2, 16)

  • Moisés era el pastor del ganado de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Llevó el ganado más allá del desierto y llegó al monte de Dios, el Horeb. (Exodo 3, 1)

  • Jetró, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, oyó todo lo que había hecho Dios en favor de Moisés e Israel, su pueblo: cómo el Señor había sacado a Israel de Egipto. (Exodo 18, 1)

  • Hablarás con hombres expertos, a quienes yo he dotado de genio artístico, para que confeccionen las vestiduras de Aarón, a fin de consagrarle para que sea mi sacerdote. (Exodo 28, 3)

  • Siete días las llevará el hijo que le suceda como sacerdote y entre en la tienda de la reunión para oficiar en el santuario. (Exodo 29, 30)

  • las vestiduras preciosas para el servicio del santuario, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para los ministerios sacerdotales". (Exodo 35, 19)

  • Ésta es la suma de lo empleado para el tabernáculo; el tabernáculo del testimonio, llevado a cabo por los levitas por orden de Moisés y bajo la dirección de Itamar, hijo de Aarón, el sacerdote. (Exodo 38, 21)

  • Lavará con agua las entrañas y las patas, y el sacerdote lo quemará todo sobre el altar: es un holocausto, una ofrenda quemada, un perfume agradable al Señor. (Levítico 1, 9)

“Você deve ter sempre prudência e amor. A prudência tem olhos; o amor tem pernas. O amor, como tem pernas, gostaria de correr a Deus. Mas seu impulso de deslanchar na direção dEle é cego e, algumas vezes, pode tropeçar se não for guiado pela prudência, que tem olhos.” São Padre Pio de Pietrelcina