Encontrados 54 resultados para: piel

  • El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de piel y los vistió. (Génesis 3, 21)

  • Pero la carne del becerro, su piel y su excremento lo quemas fuera del campamento. Este rito es un sacrificio por el pecado. (Exodo 29, 14)

  • Los israelitas dirigían su mirada a la cara de Moisés y veían su piel radiante. Y Moisés volvía a poner el velo en su cara hasta que entraba de nuevo a hablar con el Señor. (Exodo 34, 35)

  • La piel del novillo y toda su carne, la cabeza y las patas, las entrañas y los excrementos, (Levítico 4, 11)

  • La piel de la víctima presentada por un hombre para ser ofrecida en holocausto será del sacerdote que la ofrezca. (Levítico 7, 8)

  • Lo que quedaba del novillo: la piel, la carne y los excrementos, lo quemó fuera del campamento, como el Señor había ordenado a Moisés. (Levítico 8, 17)

  • la carne y la piel las quemó fuera del campamento. (Levítico 9, 11)

  • También quedará impura cualquier cosa sobre la que caiga el cadáver de estos animales, ya sea un objeto de madera, un vestido, una piel o un saco, es decir, una cosa que sirva para algo: deberá ser lavado con agua y quedará impuro hasta la tarde; entonces será puro. (Levítico 11, 32)

  • "Cuando alguno tenga sobre la piel una inflamación, una pústula o una mancha reluciente, síntoma de lepra, será llevado al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos sacerdotes. (Levítico 13, 2)

  • El sacerdote examinará la llaga de la piel: si los pelos de la parte afectada se han vuelto blancos y la llaga es más profunda que el resto de la piel, es llaga de lepra. Una vez examinado, el sacerdote lo declarará impuro. (Levítico 13, 3)

  • Si la mancha reluciente es blanca, pero no está más profunda que el resto de la piel ni el pelo se ha vuelto blanco, el sacerdote aislará al enfermo durante siete días. (Levítico 13, 4)

  • El séptimo día lo examinará: si constata que la llaga sigue en su estado sin extenderse en la piel, lo tendrá aislado siete días más. (Levítico 13, 5)

“Nunca se canse de rezar e de ensinar a rezar.” São Padre Pio de Pietrelcina