Encontrados 2434 resultados para: mis

  • El hombre impuso nombre a todos los ganados, a todas las aves del cielo y a todas las bestias del campo; pero para sí mismo no encontró una ayuda apropiada. (Génesis 2, 20)

  • el cual exclamó: "Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada hembra porque ha sido tomada del hombre". (Génesis 2, 23)

  • Yo pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te aplastará la cabeza y tú sólo tocarás su calcañal". (Génesis 3, 15)

  • Lamec dijo a sus mujeres: "Ada y Sila, escuchadme; mujeres de Lamec, prestad oído a mis palabras: Por una herida maté a un hombre, y a un joven por una contusión. (Génesis 4, 23)

  • Aquel mismo día, Noé entró en el arca con sus hijos Sem, Cam y Jafet, con su mujer y las mujeres de sus tres hijos. (Génesis 7, 13)

  • Toda la tierra hablaba una misma lengua y usaba las mismas palabras. (Génesis 11, 1)

  • dijo: "He aquí que todos forman un solo pueblo y hablan una misma lengua, y éste es sólo el principio de sus empresas. Nada les impedirá llevar a cabo todo lo que se propongan. (Génesis 11, 6)

  • Abrán dijo a Lot: "Que no haya discordias entre tú y yo, ni entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. (Génesis 13, 8)

  • Para mí, nada; solamente lo que han comido mis mozos y la parte que corresponde a los hombres que han venido conmigo, Aner, Escol y Mambré; éstos recibirán su parte". (Génesis 14, 24)

  • No me has dado descendencia, y uno de mis criados será mi heredero". (Génesis 15, 3)

  • Abrahán cayó rostro en tierra y se puso a reír diciéndose a sí mismo: "¿A un hombre de cien años le podrá nacer un hijo, y Sara a los noventa años podrá ser madre?". (Génesis 17, 17)

  • Abrahán tomó a Ismael, su hijo; a todos los esclavos nacidos en su casa, a los comprados con su dinero; a todos los varones que había en su casa, y aquel mismo día circuncidó la carne de su prepucio, como Dios le había ordenado. (Génesis 17, 23)

“Imitemos o coração de Jesus, especialmente na dor, e assim nos conformaremos cada vez mais e mais com este coração divino para que, um dia, lá em cima no Céu, também nós possamos glorificar o Pai celeste ao lado daquele que tanto sofreu”. São Padre Pio de Pietrelcina