Encontrados 564 resultados para: Aquel

  • En aquel entonces había gigantes en la tierra (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y ellas les daban hijos. Éstos son los héroes de antaño, hombres famosos. (Génesis 6, 4)

  • Aquel mismo día, Noé entró en el arca con sus hijos Sem, Cam y Jafet, con su mujer y las mujeres de sus tres hijos. (Génesis 7, 13)

  • Hubo un hambre en aquel país, y Abrán bajó a Egipto para estarse allí porque el hambre se había agravado en el país. (Génesis 12, 10)

  • Surgieron discordias entre los pastores de Abrán y los de Lot. (Cananeos y fereceos habitaban entonces en aquel país). (Génesis 13, 7)

  • En aquel tiempo, Amrafel, rey de Senaar; Arioc, rey de Elasar; Codorlaomer, rey de Elán, y Tidal, rey de Goyín, (Génesis 14, 1)

  • Aquel día el Señor hizo un pacto con Abrán en estos términos: "A tu descendencia doy esta tierra, desde el torrente de Egipto hasta el gran río, el Éufrates: (Génesis 15, 18)

  • Por esto aquel pozo se llama "pozo de Lajay Roí"; está entre Cades y Béred. (Génesis 16, 14)

  • Abrahán tomó a Ismael, su hijo; a todos los esclavos nacidos en su casa, a los comprados con su dinero; a todos los varones que había en su casa, y aquel mismo día circuncidó la carne de su prepucio, como Dios le había ordenado. (Génesis 17, 23)

  • En aquel mismo día fueron circuncidados Abrahán y su hijo, (Génesis 17, 26)

  • Por aquel tiempo Abimelec, acompañado por Picol, jefe de su ejército, fue a decir a Abrahán: "Dios está contigo en todo lo que haces. (Génesis 21, 22)

  • Abrahán puso a aquel lugar el nombre de "El Señor provee", y por eso todavía hoy se dice "El monte del Señor provee". (Génesis 22, 14)

  • Al ver el anillo y los brazaletes que llevaba su hermana y al oírla contar todo lo que aquel hombre le había dicho, fue hasta él, pues estaba todavía con los camellos junto a la fuente, (Génesis 24, 30)

“Menosprezai vossas tentações e não vos demoreis nelas. Imaginai estar na presença de Jesus. O crucificado se lança em vossos braços e mora no vosso coração. Beijai-Lhe a chaga do lado, dizendo: ‘Aqui está minha esperança; a fonte viva da minha felicidade. Seguro-vos, ó Jesus, e não me aparto de vós, até que me tenhais posto a salvo’”. São Padre Pio de Pietrelcina