Encontrados 167 resultados para: ęTengo

  • Mirad, aqu√≠ tengo dos hijas que a√ļn no han conocido var√≥n. Os las sacar√© y haced con ellas como bien os parezca; pero a estos hombres no les hag√°is nada, que para eso han venido al amparo de mi techo.¬Ľ (G√©nesis 19, 8)




  • Despu√©s les sirvi√≥ de comer, pero el otro dijo: ¬ęNo comer√© hasta no haber dicho lo que tengo que decir.¬Ľ A lo que respondi√≥ Lab√°n: ¬ęHabla.¬Ľ (G√©nesis 24, 33)

  • Jacob llam√≥ a aquel lugar Penuel, pues (se dijo): ¬ęHe visto a Dios cara a cara, y tengo la vida salva.¬Ľ (G√©nesis 32, 31)

  • Dijo Esa√ļ: ¬ęTengo bastante, hermano m√≠o; sea para ti lo tuyo.¬Ľ (G√©nesis 33, 9)

  • Acepta, pues, el obsequio que te he tra√≠do; pues Dios me ha favorecido y tengo de todo.¬Ľ E inst√≥le tanto que acept√≥. (G√©nesis 33, 11)

  • El le dijo: ¬ęMi se√Īor sabe que los ni√Īos son tiernos, y que tengo conmigo ovejas y vacas criando; un d√≠a de ajetreo bastar√≠a para que muriese todo el reba√Īo. (G√©nesis 33, 13)

  • Yo tengo o√≠do que hay reparto de grano en Egipto. Bajad a comprarnos grano all√≠, para que vivamos y no muramos.¬Ľ (G√©nesis 42, 2)




  • Y dijo a sus hermanos: ¬ęMe han devuelto el dinero; lo tengo aqu√≠ en mi talega.¬Ľ Se quedaron sin aliento, y se miraban temblando y diciendo: ¬ę¬ŅQu√© es esto que ha hecho Dios con nosotros?¬Ľ (G√©nesis 42, 28)

  • Dijo Yahveh: ¬ęBien vista tengo la aflicci√≥n de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos. (Exodo 3, 7)

  • As√≠ dice Yahveh: En esto conoceras que yo soy Yahveh: Mira que voy a golpear con el cayado que tengo en la mano las aguas del R√≠o, y se convertir√°n en sangre. (Exodo 7, 17)

  • y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos. (Exodo 20, 6)

  • He aqu√≠ que yo voy a enviar un √°ngel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te tengo preparado. (Exodo 23, 20)




‚ÄúA ingenuidade e‚Äô uma virtude, mas apenas ate certo ponto; ela deve sempre ser acompanhada da prud√™ncia. A ast√ļcia e a safadeza, por outro lado, s√£o diab√≥licas e podem causar muito mal.‚ÄĚ S√£o Padre Pio de Pietrelcina