Encontrados 54 resultados para: miembros

  • Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. (I Corintios 12, 12)

  • Pero Dios ha dispuesto a cada uno de los miembros en el cuerpo, según un plan establecido. (I Corintios 12, 18)

  • De hecho, hay muchos miembros, pero el cuerpo es uno solo. (I Corintios 12, 20)

  • Más aún, los miembros del cuerpo que consideramos más débiles también son necesarios, (I Corintios 12, 22)

  • y los que consideramos menos decorosos son los que tratamos más decorosamente. Así nuestros miembros menos dignos son tratados con mayor respeto, (I Corintios 12, 23)

  • ya que los otros no necesitan ser tratados de esa manera. Pero Dios dispuso el cuerpo, dando mayor honor a los miembros que más lo necesitan, (I Corintios 12, 24)

  • a fin de que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros sean mutuamente solidarios. (I Corintios 12, 25)

  • Ustedes son el Cuerpo de Cristo, y cada uno en particular, miembros de ese Cuerpo. (I Corintios 12, 27)

  • Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. (Efesios 2, 19)

  • Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. (Efesios 3, 6)

  • y de él, todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos que lo vivifican y a la actividad propia de cada uno de los miembros. Así el Cuerpo crece y se edifica en el amor. (Efesios 4, 16)

  • Por eso, renuncien a la mentira y digan siempre la verdad a su prójimo, ya que todos somos miembros, los unos de los otros. (Efesios 4, 25)


“Se você não entrega seu coração a Deus, o que lhe entrega?” “Você deve seguir outra estrada. Tire de seu coração todas as paixões deste mundo, humilhe-se na poeira e reze! Dessa forma, certamente você encontrará Deus, que lhe dará paz e serenidade nesta vida e a eterna beatitude na próxima.” São Padre Pio de Pietrelcina