Encontrados 62 resultados para: deseo

  • Sarai dijo a Abrám: "Ya que el Señor me impide ser madre, únete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podré tener hijos". Y Abrám accedió al deseo de Sarai. (Génesis 16, 2)

  • Lejos de nosotros, entonces, el deseo de rebelarnos contra el Señor o de querer apartarnos de él, erigiendo un altar para ofrecer holocaustos, oblaciones o sacrificios, fuera del altar del Señor, nuestro Dios, que está delante de su Morada". (Josué 22, 29)

  • David manifestó este deseo: "¡Quién me diera de beber agua del pozo que está junto a la Puerta de Belén!". (II Samuel 23, 15)

  • Mis servidores bajarán los troncos desde el Líbano hasta el Mar, y yo haré con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que tú me indiques; allí haré desatar los troncos, y tú los recogerás. Tú, por tu parte, cumplirás mi deseo proveyendo de víveres a mi casa". (I Reyes 5, 23)

  • Luego caminó un día entero por el desierto, y al final se sentó bajo una retama. Entonces se deseó la muerte y exclamó: "¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, porque yo no valgo más que mis padres!". (I Reyes 19, 4)

  • David manifestó este deseo: "¡Quién me diera de beber agua del pozo que está junto a la puerta de Belén!". (I Crónicas 11, 17)

  • Ester respondió: "¿Sabes cuál es mi petición y mi deseo? (Ester 5, 7)

  • Si el rey me ha concedido su favor, y si a él le parece bien acceder a mi pedido y complacer mi deseo, que venga con Amán al banquete que les voy a preparar, y mañana responderé a la pregunta del rey". (Ester 5, 8)

  • La reina Ester tomó la palabra y dijo: "Rey, si estás dispuesto a hacerme un favor y si esto es lo que te agrada, mi petición es que me concedas la vida y mi deseo es que perdones la vida a mi pueblo. (Ester 7, 3)

  • Pero yo quiero hablarle al Todopoderoso, mi deseo es discutir con Dios. (Job 13, 3)

  • que no piensen: "Se cumplió nuestro deseo", ni digan: "Lo hemos devorado". (Salmos 35, 25)

  • ¿A quién sino a ti tengo yo en el cielo? Si estoy contigo, no deseo nada en la tierra. (Salmos 73, 25)


“Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!” São Padre Pio de Pietrelcina