Encontrados 7351 resultados para: «Señor

  • Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo, (GĂ©nesis 2, 4)

  • aĂșn no habĂ­a ningĂșn arbusto del campo sobre la tierra ni habĂ­a brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no habĂ­a hecho llover sobre la tierra. Tampoco habĂ­a ningĂșn hombre para cultivar el suelo, (GĂ©nesis 2, 5)

  • Entonces el Señor Dios modelĂł al hombre con arcilla del suelo y soplĂł en su nariz un aliento de vida. AsĂ­ el hombre se convirtiĂł en un ser viviente. (GĂ©nesis 2, 7)

  • El Señor Dios plantĂł un jardĂ­n en EdĂ©n, al oriente, y puso allĂ­ al hombre que habĂ­a formado. (GĂ©nesis 2, 8)

  • Y el Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de ĂĄrboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el ĂĄrbol de la vida en medio del jardĂ­n, y el ĂĄrbol del conocimiento del bien y del mal. (GĂ©nesis 2, 9)

  • El Señor Dios tomĂł al hombre y lo puso en el jardĂ­n de EdĂ©n, para que lo cultivara y lo cuidara. (GĂ©nesis 2, 15)

  • DespuĂ©s dijo el Señor Dios: "No conviene que el hombre estĂ© solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada". (GĂ©nesis 2, 18)

  • Entonces el Señor Dios modelĂł con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pĂĄjaros del cielo, y los presentĂł al hombre para ver quĂ© nombre les pondrĂ­a. Porque cada ser viviente debĂ­a tener el nombre que le pusiera el hombre. (GĂ©nesis 2, 19)

  • Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmiĂł, tomĂł una de sus costillas y cerrĂł con carne el lugar vacĂ­o. (GĂ©nesis 2, 21)

  • Luego, con la costilla que habĂ­a sacado del hombre, el Señor Dios formĂł una mujer y se la presentĂł al hombre. (GĂ©nesis 2, 22)

  • La serpiente era el mĂĄs astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios habĂ­a hecho, y dijo a la mujer: "ÂżAsĂ­ que Dios les ordenĂł que no comieran de ningĂșn ĂĄrbol del jardĂ­n?". (GĂ©nesis 3, 1)

  • Al oĂ­r la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardĂ­n, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de Ă©l, entre los ĂĄrboles del jardĂ­n. (GĂ©nesis 3, 8)


“Uma Missa bem assistida em vida serĂĄ mais Ăștil Ă  sua salvação do que tantas outras que mandarem celebrar por vocĂȘ apĂłs sua morte!” SĂŁo Padre Pio de Pietrelcina