1. Sofar, de Naamán, tomó la palabra y dijo:

2. Mis pensamientos me están dictando la respuesta; por eso hay en mí esta agitación.

3. Una injuriosa corrección he escuchado, mas mi espíritu la réplica me inspira.

4. ¿No sabes tú que desde antiguo, desde que el hombre fue puesto en la tierra,

5. es breve la alegría del malvado, su gozo es sólo de un instante?

6. Aunque su altura se alzara hasta los cielos y las nubes tocaran su cabeza,

7. como su estiércol se perderá para siempre, y los que lo veían dirán: "¿Dónde está?".

8. Volará como un sueño inaprensible, se esfumará como visión nocturna.

9. El ojo que lo veía no volverá a mirarlo, ni volverá a divisarlo su morada.

10. Sus hijos acabarán miserables, sus manos tendrán que devolver sus riquezas.

11. Sus huesos, que rebosaban de vigor juvenil, yacerán con él en el polvo.

12. Si era dulce el mal a su boca, si bajo su lengua lo escondía,

13. si allí lo guardaba sin tragarlo y en medio del paladar lo retenía,

14. este alimento se cambiará en sus entrañas, se le dará en su interior veneno de áspid.

15. Engulló riquezas: las vomitará; Dios se las arrancará de sus entrañas.

16. Veneno de áspides chupó: lengua de víbora le mata.

17. No verá más correr arroyos de aceite, ni torrentes de miel y de cuajada.

18. El lucro de su afán no gozará, no comerá ese fruto que hacía sus delicias.

19. Pues estrujó, desamparó a los pobres y robó casas que no había construido.

20. Porque su vientre no conoció reposo, con sus tesoros no se salvará.

21. Porque a su voracidad nada escapó, no ha de durar su dicha.

22. En el colmo de su abundancia le alcanzará la angustia, toda clase de desgracias caerá sobre él.

23. Mientras su vientre está llenando, desfogará Dios contra él el ardor de su ira, hará llover sobre su carne sus saetas.

24. Si escapa al arma de hierro, el arco de bronce le traspasará.

25. Un dardo sale por su espalda, una punta reluciente por su hígado, los terrores en bloque caen sobre él,

26. todas las tinieblas le esperan en secreto. Un fuego no encendido por hombre devora y consume cuanto aún queda en su tienda.

27. Desvelan los cielos su delito y la tierra se levanta contra él.

28. Desaparecerá el producto de su casa arrastrado en el día de la ira.

29. Tal es la suerte que al malvado Dios reserva, la herencia que le adjudica Dios.



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“Para consolar uma alma na sua dor, mostre todo o bem que ela ainda pode fazer”. São Padre Pio de Pietrelcina

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