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1. Del maestro de coro. De los hijos de Coré. Para oboes. Canto.

2. El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros.

3. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar;

4. aunque bramen y se agiten sus olas, y con su ímpetu sacudan las montañas. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Pausa

5. Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo.

6. El Señor está en medio de ella: nunca vacilará; él la socorrerá al despuntar la aurora.

7. Tiemblan las naciones, se tambalean los reinos: él hace oír su voz y se deshace la tierra.

8. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Pausa

9. Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra:

10. elimina la guerra hasta los extremos del mundo; rompe el arco, quiebra la lanza y prende fuego a los escudos.

11. Ríndanse y reconozcan que yo soy Dios: yo estoy por encima de las naciones, por encima de toda la tierra.

12. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Pausa




“Se quisermos colher é necessário não só semear, mas espalhar as sementes num bom campo. Quando as sementes se tornarem plantas, devemos cuidá-las para que as novas plantas não sejam sufocadas pelas ervas daninhas.” São Padre Pio de Pietrelcina