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Encontrados 73 registros para: sabios



Todos los sabios del rey se acercaron, pero no pudieron leer esta escritura ni darle interpretación. (Daniel 5,8)

  

Trajeron a mi presencia a los sabios y magos para que leyeran este escrito y me dieran su explicación, pero no han sido capaces de descubrirle el sentido. (Daniel 5,15)

  

Aquel día, dice Yavé, haré desaparecer a los sabios de Edom y a la astucia de los montes de Esaú. (Abdías 1,8)

  

En aquella ocasión Jesús exclamó: «Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado. (Evangelio según San Mateo 11,25)

  

Desde ahora les voy a enviar profetas, sabios y maestros, pero ustedes los degollarán y crucificarán, y a otros los azotarán en las sinagogas o los perseguirán de una ciudad a otra. (Evangelio según San Mateo 23,34)

  

En ese momento Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has dado a conocer a los pequeñitos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu voluntad. (Evangelio según San Lucas 10,21)

  

Creyéndose sabios, se volvieron necios. (Carta a los Romanos 1,22)

  

Vivan en armonía unos con otros. No busquen grandezas y vayan a lo humilde; no se tengan por sabios. (Carta a los Romanos 12,16)

  

Ya lo dijo la Escritura: Destruiré la sabiduría de los sabios y haré fracasar la pericia de los instruidos. (1º Carta a los Corintios 1,19)

  

Sabios, entendidos, teóricos de este mundo: ¡cómo quedan puestos! ¿Y la sabiduría de este mundo? Dios la dejó como loca. (1º Carta a los Corintios 1,20)

  

Dios ha elegido lo que el mundo considera necio para avergonzar a los sabios, y ha tomado lo que es débil en este mundo para confundir lo que es fuerte. (1º Carta a los Corintios 1,27)

  

Porque la sabiduría de este mundo es tontería a los ojos de Dios. Ya lo dijo la Escritura: Dios atrapa a los sabios en su propia sabiduría. (1º Carta a los Corintios 3,19)