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Encontrados 150 registros para: enviado
Hemos, pues, elegido a Neumenio, hijo de Antíoco, y a Antípater, hijo de Jasón, y los hemos enviado a los romanos para renovar la antigua amistad y alianza. (1 Macabeos 12,16) |
Hemos recibido la corona de oro y la palma que me han enviado y estamos dispuestos a firmar con ustedes una paz duradera y a escribir a los funcionarios que les concedan el perdón de las deudas. (1 Macabeos 13,37) |
A la sola iniciativa de ellos se debió que aquel dinero, enviado para el sacrificio a Heracles, se empleara en la construcción de trirremes. (2 Macabeos 4,20) |
Antíoco había enviado a Egipto a Apolonio, hijo de Menesteo, para representarlo en la entronización del rey Filometor. Cuando Antíoco supo que aquél se había convertido en su adversario político, se preocupó de su seguridad; por eso, pasando por Jafa, se presentó en Jerusalén. (2 Macabeos 4,21) |
Cuando el rey llegó a Tiro, tres hombres enviados por el consejo de Ancianos de Jerusalén, le dieron cuenta de aquellas crueldades. (2 Macabeos 4,44) |
Pues, si la ciudad no hubiera sido tan pecadora, Antíoco habría sido flagelado apenas entró, como lo fue Heliodoro, enviado por Seleuco para robar el tesoro; también él se habría arrepentido de su osadía. (2 Macabeos 5,18) |
Avanzaban equipados con este aliado enviado del cielo, pues el Señor se había compadecido de ellos. (2 Macabeos 11,10) |
En cuanto a los detalles, tengo dada orden a sus enviados y a los míos que los discutan con ustedes. (2 Macabeos 11,20) |
También los romanos les enviaron una carta con el siguiente contenido: «Quinto Memmio y Tito Mnaio, enviados de los romanos, saludan al pueblo judío. (2 Macabeos 11,34) |
¿Y quién podrá conocer tus intenciones, si tu no les has dado primero la Sabiduría, o no le has enviado de lo alto tu Espíritu Santo? (Sabiduría 9,17) |
Unas veces las llamas besaban para no quemarlos a los animales que habían sido enviados contra los impíos: así comprenderían que Dios quería castigarlos; (Sabiduría 16,18) |
A menos que te sean enviados como una visita del Altísimo, no les prestes atención. (Sirácides (Eclesiástico) 34,6) |
