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Encontrados 86 registros para: sepulcro



Nuestro destino es el terror, sepulcro, desolación y ruina. (Lamentaciones 3,47)

  

Ahogaron mi vida en un sepulcro y echaron piedras sobre mí. (Lamentaciones 3,53)

  

Invoqué tu nombre, Yavé, desde lo profundo del sepulcro. (Lamentaciones 3,55)

  

Señor, abre los ojos y considera: no son los muertos que yacen en el sepulcro, los que celebrarán tu justicia y tu gloria después que se les arrebató el aliento del pecho; (Baruc 2,17)

  

Y al modo que encierran detrás de muchas puertas al que ofendió al rey, como se practica con un muerto que se lleva al sepulcro, así los sacerdotes aseguran las puertas con cerraduras y cerrojos para que los ladrones no despojen a sus dioses. (Baruc 6,17)

  

Porque yo los voy a lanzar ahí donde están los que bajan al sepulcro (Ezequiel 32,19)

  

¿Yo los libraré del poder del sepulcro? ¿Yo los salvaré de la Muerte? ¡No! ¿Dónde están, oh Muerte, tus plagas? ¿Dónde están, oh Sepulcro, tus azotes? No quiero tenerles más compasión. (Oseas 13,14)

  

Pero Yavé ha ordenado respecto a ti: No habrá más descendencia de tu nombre; de la casa de tu Dios extirparé ídolos y estatuas fundidas y haré de tu sepulcro un lugar maldito. (Nahún 1,14)

  

Al llegar a la otra orilla, a la tierra de Gadara, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y vinieron a su encuentro. Eran hombres tan salvajes que nadie se atrevía a pasar por aquel camino. (Evangelio según San Mateo 8,28)

  

¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes son como sepulcros bien pintados, que se ven maravillosos, pero que por dentro están llenos de huesos y de toda clase de podredumbre. (Evangelio según San Mateo 23,27)

  

¡Ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos, que son unos hipócritas! Ustedes construyen sepulcros para los profetas y adornan los monumentos de los hombres santos. (Evangelio según San Mateo 23,29)

  

La tierra tembló, las rocas se partieron, los sepulcros se abrieron y resucitaron varias personas santas que habían llegado ya al descanso. (Evangelio según San Mateo 27,52)