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Busca Bíblica em: Biblia Latinoamericana

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(Apocalipsis 21,4)
él enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte ni lamento, ni llanto ni pena, pues todo lo anterior ha pasado.»
(Apocalipsis 21,9)
Se acercó a mí uno de los siete ángeles de las siete copas llenas de las siete últimas plagas y me dijo: «Ven, que te voy a mostrar a la novia, a la esposa del Cordero.»
(Apocalipsis 21,12)
Tenía una muralla grande y alta con doce puertas, y sobre las puertas doce ángeles y nombres grabados, que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel.
(Apocalipsis 21,14)
La muralla de la ciudad descansa sobre doce bases en las que están escritos los nombres de los doce Apóstoles del Cordero.
(Apocalipsis 21,15)
El ángel que me hablaba tenía una caña de medir de oro, para medir la ciudad, las puertas y la muralla.
(Apocalipsis 21,17)
Midió después la muralla, y tenía ciento cuarenta y cuatro codos de altura. El ángel usaba las mismas medidas que nosotros.
(Apocalipsis 21,19)
Las bases de la muralla de la ciudad están adornadas con toda clase de piedras preciosas: la primera base es de jaspe; la segunda, es de zafiro; la tercera, de calcedonia; la cuarta de esmeralda;
(Apocalipsis 21,21)
Las doce puertas son doce perlas, cada puerta está hecha de una sola perla. La plaza de la ciudad está pavimentada con oro refinado, transparente como cristal.
(Apocalipsis 21,24)
A su luz caminarán las naciones, y los reyes de la tierra llevarán a ella sus riquezas.
(Apocalipsis 21,26)
Traerán a ella las riquezas y el esplendor de las naciones.
(Apocalipsis 22,2)
En medio de la ciudad, a uno y otro lado del río, hay árboles de la vida, que dan fruto doce veces, una vez cada mes, y sus hojas sirven de medicina para las naciones.
(Apocalipsis 22,7)
Y voy a llegar pronto.Feliz el que guarda las palabras proféticas de este libro.»
(Apocalipsis 22,8)
Yo, Juan, vi y oí todo esto. Al terminar las palabras y las visiones caí a los pies del ángel que me había mostrado todo esto, para adorarlo,
(Apocalipsis 22,9)
pero me dijo: «No lo hagas, yo soy un servidor como tú y tus hermanos los profetas, y como todos los que escuchan las palabras de este libro. A Dios tienes que adorar.»
(Apocalipsis 22,14)
Felices los que lavan sus ropas, porque así tendrán acceso al árbol de la vida, y se les abrirán las puertas de la ciudad.
(Apocalipsis 22,16)
Yo, Jesús, he enviado a mi ángel para decirles lo que se refiere a las Iglesias. Yo soy el Brote y el Descendiente de David, la estrella radiante de la mañana.»
(Apocalipsis 22,18)
Yo, por mi parte, advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: «Si alguno se atreve a añadir algo, Dios echará sobre él todas las plagas descritas en este libro.
(Apocalipsis 22,19)
Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la vida y en la Ciudad Santa descritos en este libro.»

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