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Busca Bíblica em: Biblia Latinoamericana

Encontrados 117 registros para: llegue


(Proverbios 1,27)
cuando les llegue el hurracán del terror y se los lleve el torbellino de las desdichas, cuando queden bajo el peso de la miseria y de la angustia.
(Proverbios 5,23)
Morirá porque falta de disciplina, se perderá cuando sus errores lleguen al colmo.
(Proverbios 20,4)
El flojo no trabajó en el otoño; ¡cuando llegue el verano buscará, pero nada!
(Eclesiastés (Qohelet) 2,9)
Llegué a ser grande, superé a todos los que me habían precedido en Jerusalén, y mi sabiduría no me abandonaba.
(Eclesiastés (Qohelet) 12,1)
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,antes que lleguen los días malos,y los años que se acercan, de los cuales dirás:"No espero más de ellos",
(Sabiduría 2,2)
Nacimos por pura casualidad, y cuando lleguemos al final será como si no hubiésemos existido. Nuestro soplo vital no es más que el vapor de nuestro aliento; nuestro pensamiento salta como una chispa del latido de nuestro corazón.
(Sabiduría 2,3)
Cuando llegue a extinguirse, el cuerpo regresará al polvo, y el espíritu se dispersará como una bocanada de aire.
(Sirácides (Eclesiástico) 3,12)
Hijo mío, cuida de tu padre cuando llegue a viejo; mientras viva, no le causes tristeza.
(Sirácides (Eclesiástico) 5,7)
No tardes en volver al Señor, no postergas cada día más, no sea que llegue el día del ajuste de cuentas; se encenderá de repente la cólera del Señor y tú perecerás.
(Sirácides (Eclesiástico) 22,23)
Gánate la confianza de tu prójimo mientras sea pobre, y si llega a ser rico disfrutarás con él de sus bienes. Sé fiel a él en los días difíciles, y cuando le llegue una herencia, compartirás con él.
(Sirácides (Eclesiástico) 27,15)
Una pelea entre orgullosos hace que la sangre llegue al río; sus injurias no se pueden oír.
(Sirácides (Eclesiástico) 30,5)
Durante su vida, su felicidad era verlo, cuando llegue la muerte no sentirá pena.
(Sirácides (Eclesiástico) 33,24)
Cuando concluyan los días de tu vida, cuando llegue la hora de tu fin, entonces reparte la herencia.
(Isaías 30,25)
Sobre cualquier cerro alto y sobre cualquier colina elevada habrá arroyuelos y vertientes cuando llegue el día de la gran matanza y se vengan abajo los castillos.
(Isaías 42,1)
He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, al que escogí con gusto. He puesto mi Espíritu sobre él, y hará que la justicia llegue a las naciones.
(Isaías 49,6)
«No vale la pena que seas mi servidor únicamente para restablecer a las tribus de Jacob, o traer sus sobrevivientes a su patria. Tú serás, además, una luz para las naciones, para que mi salvación llegue hasta el último extremo de la tierra.»
(Isaías 50,2)
O bien, ¿a quién debo yo dinero, y a quién los he vendido? Por culpa de sus pecados fueron vendidos y por sus infidelidades me divorcié de su madre. ¿Por qué, cuando llegué, no encontré a nadie, y cuando llamé, nadie me respondió? ¿Se me habrá acortado el brazo, que no alcanza a salvar, o será que ya no tengo fuerzas? Con un solo gesto dejo seco el mar y cambio los ríos en desiertos. Sus peces, sin agua, quedan en seco y mueren de sed.
(Jeremías 5,31)
Los profetas anuncian mentiras, los sacerdotes buscan el dinero y todo esto le gusta a mi pueblo. ¿Qué harán ustedes, cuando llegue el fin?
(Jeremías 12,16)
Y si aprenden con cuidado los preceptos de mi pueblo, de tal modo que lleguen a jurar en nombre mío: «Por vida de Yavé», así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, entonces serán establecidos en medio de mi pueblo.
(Jeremías 13,16)
Reconozcan a Yavé, su Dios, antes que llegue la noche y sus pies tropiecen en las oscuras montañas. Ustedes esperaban la luz, pero él la cambia en sombra de muerte y, luego, en total oscuridad.



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