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Busca Bíblica em: Biblia Latinoamericana

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(Apocalipsis 3,6)
El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las Iglesias.
(Apocalipsis 3,13)
El que tenga oídos, oiga este mensaje del Espíritu a las Iglesias.
(Apocalipsis 3,22)
El que tenga oídos, oiga este mensaje del Espíritu a las Iglesias.
(Apocalipsis 5,9)
Y cantaban este cántico nuevo: Eres digno de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste degollado y con tu sangre compraste para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación.
(Apocalipsis 6,4)
Salió entonces otro caballo de color rojo fuego. Al que lo montaba se le ordenó que desterrara la paz de la tierra, y se le dio una gran espada para que los hombres se mataran unos a otros.
(Apocalipsis 6,8)
Se presentó un caballo verdoso. Al que lo montaba lo llamaban Muerte, y detrás de él iba otro: el Mundo del Abismo. Se le dio poder para exterminar a la cuarta parte de los habitantes de la tierra por medio de la espada, el hambre, la peste y las fieras.
(Apocalipsis 7,14)
Yo contesté: «Señor, tú lo sabes.» El Anciano me replicó: «Esos son los que vienen de la gran persecución; han lavado y blanqueado sus vestiduras con la sangre del Cordero.
(Apocalipsis 14,12)
Este es el tiempo de aguantar para los santos, para todos aquellos que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
(Apocalipsis 14,17)
Entonces un ángel, que también llevaba una hoz afilada, salió del santuario celeste.
(Apocalipsis 15,2)
Vi también como un mar de cristal destellante, y a los vencedores de la bestia, de su imagen y de la cifra de su nombre, que se colocaban sobre el mar de cristal, llevando las arpas celestiales en sus manos.
(Apocalipsis 16,5)
Y oí al ángel de las aguas que decía: «Tú, el que eras y eres, el Santo, eres justo al castigarlos de este modo,
(Apocalipsis 16,18)
Se produjeron relámpagos, retumbar de truenos y un violento terremoto. Nunca hubo terremoto tan violento como éste desde que hay hombres sobre la tierra.
(Apocalipsis 19,16)
En el manto y en el muslo lleva escrito este título: «Rey de reyes y Señor de señores.»
(Apocalipsis 20,14)
Después la Muerte y el Lugar de los muertos fueron arrojados al lago de fuego: este lago de fuego es la segunda muerte.
(Apocalipsis 22,7)
Y voy a llegar pronto.Feliz el que guarda las palabras proféticas de este libro.»
(Apocalipsis 22,9)
pero me dijo: «No lo hagas, yo soy un servidor como tú y tus hermanos los profetas, y como todos los que escuchan las palabras de este libro. A Dios tienes que adorar.»
(Apocalipsis 22,10)
También me dijo: «No pongas en lenguaje cifrado los mensajes proféticos de este libro, porque el tiempo está cerca.
(Apocalipsis 22,18)
Yo, por mi parte, advierto a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro: «Si alguno se atreve a añadir algo, Dios echará sobre él todas las plagas descritas en este libro.
(Apocalipsis 22,19)
Y si alguno quita algo a las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte en el árbol de la vida y en la Ciudad Santa descritos en este libro.»
(Apocalipsis 22,21)
Que la gracia del Señor Jesús esté con todos.

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