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Busca Bíblica em: Biblia Latinoamericana

Encontrados 16 registros para: abandono


(1 Samuel 30,13)
Después, una vez restablecido, David lo interrogó: «¿A quién perteneces y de dónde eres?» Respondió: «Soy un muchacho egipcio, esclavo de un amalecita. Mi señor me abandonó hace tres días porque enfermé.
(1 Reyes 19,20)
Eliseo entonces abandonó los bueyes, corrió tras Elías y le dijo: «Déjame ir a abrazar a mi padre y a mi madre y te seguiré.» Respondió Elías: «Vuélvete, si quieres; era algo sin importancia.»
(1 Reyes 20,39)
Cuando pasaba el rey, exclamó: «Oh rey, yo, tu siervo, había llegado al centro de la batalla cuando uno abandonó las filas, me trajo un hombre y me dijo: Custodia a este hombre; si se te escapa, responderás con tu vida, o pagarás un talento de plata.
(2 Reyes 21,22)
Abandonó a Yavé, Dios de sus padres, y no anduvo por sus caminos.
(2 Crónicas 10,8)
Pero él abandonó el consejo que los ancianos le aconsejaron y les pidió consejo a los jóvenes que se habían criado con él y estaban a su servicio.
(2 Crónicas 12,1)
Cuando Roboam se sintió firme y fuerte en su reino, abandonó la Ley de Yavé y con él todo Israel.
(2 Crónicas 12,5)
El profeta Semaías vino a Roboam y a los jefe de Judí que se habían reunido en Jerusalén para hacer frente a Sosaq y les dijo: «Así dice Yavé: Ustedes me han abandonado y por esto también yo los abandono en manos de Sosaq.»
(2 Crónicas 32,31)
Sin embargo, cuando los príncipes de Babilonia enviaron embajadores para enterarse de la señal maravillosa ocurrida en el país, Yavé lo abandonó para probarlo y descubrir todo lo que tenía en su corazón.
(Salmos 78,60)
abandonó su morada de Silo, que era su tienda, plantada entre los hombres.
(1 Macabeos 2,1)
En aquellos días, Matatías, hijo de Juan, sacerdote de la familia de Jarib, abandonó Jerusalén y fue a establecerse en Modín.
(1 Macabeos 10,13)
y cada uno abandonó su lugar para irse a su tierra.
(Sabiduría 10,13)
La Sabiduría no abandonó al justo cuando lo vendieron: lo preservó del pecado.
(Hecho de los Apóstoles 7,4)
Entonces abandonó el país de los caldeos y se estableció en Jarán. Después de la muerte de su padre, Dios hizo que se trasladara a este país en que ustedes habitan ahora.
(Carta a los Romanos 1,24)
Por eso Dios los abandonó a sus pasiones secretas; se entregaron a la impureza y deshonraron sus propios cuerpos.
(Carta a los Romanos 1,28)
Ya que juzgaron inútil conocer a Dios, Dios a su vez los abandonó a los errores de su propio juicio, de tal modo que hacen absolutamente todo lo que es malo.
(Carta a los Hebreos 11,27)
Por la fe abandonó Egipto sin temor al enojo del rey, porque se fijaba en otro enojo, pero invisible.

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