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Busca Bíblica em: La Santa Biblia

Encontrados 210 registros para: digo


(Génesis 11,8)
Y desde aquel punto los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
(Génesis 11,9)
Por eso se la llamó Babel; porque allí embrolló Yahveh el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó Yahveh por toda la haz de la tierra.
(Génesis 17,20)
En cuanto a Ismael, también te he escuchado: «He aquí que le bendigo, le hago fecundo y le haré crecer sobremanera. Doce príncipes engendrará, y haré de él un gran pueblo.
(Génesis 18,30)
Insistió: «No se enfade mi Señor si le digo: "Tal vez se encuentren allí treinta".» Respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.»
(Génesis 24,42)
Pues bien: llego hoy a la fuente y me digo: "Yahveh, Dios de mi señor Abraham, si en efecto das éxito a este mi viaje,
(Exodo 3,13)
Contestó Moisés a Dios: «Si voy a los israelitas y les digo: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?»
(Números 25,12)
Por eso digo: Le concedo a él mi alianza de paz.
(Deuteronomio 32,40)
Sí, yo alzo al cielo mi mano, y digo: Tan cierto como que vivo eternamente,
(Jueces 2,3)
Por eso os digo: No los arrojaré delante de vosotros; serán vuestros opresores y sus dioses una trampa para vosotros.»
(I Samuel 20,21)
Mandaré al muchacho: "Anda, busca la flecha." Si digo al muchacho: "La flecha está más acá de ti, tómala," vienes, porque todo va bien para ti y no hay nada, por Yahveh.
(I Samuel 20,22)
Pero si digo al muchacho: "La flecha está más allá de ti," vete, porque Yahveh quiere que te vayas.
(II Samuel 23,20)
Benaías, hijo de Yehoyadá, hombre valeroso y pródigo en hazañas, de Cabseel, fue el que mató a los dos héroes de Moab; el que bajó y mató al león dentro del pozo, un día de nieve.
(I Crónicas 11,22)
Benaías, hijo de Yehoyadá, hombre valeroso y pródigo en hazañas, de Cabseel, mató a los dos héroes de Moab; además bajó y mató a un león dentro de una cisterna, en un día de nieve.
(Judit 6,9)
Y no muestres un rostro tan abatido ya que en tu corazón esperas que no serán conquistados. Así lo digo y no dejará de cumplirse ni una sola de mis palabras.»
(Job 7,4)
Al acostarme, digo: «¿Cuándo llegará el día?» Al levantarme: «¿Cuándo será de noche?», y hasta el crepúsculo ahíto estoy de sobresaltos.
(Job 7,13)
Si digo: «Mi cama me consolará, compartirá mi lecho mis lamentos»,
(Job 9,22)
Pero todo da igual, y por eso digo: él extermina al intachable y al malvado.
(Job 9,27)
Si digo: «Voy a olvidar mis quejas, mudaré de semblante para ponerme alegre»,
(Job 24,4)
Los mendigos tienen que retirarse del camino, a una se ocultan los pobres del país.
(Job 30,25)
¿No he llorado por el que vive en estrechez? ¿no se ha apiadado mi alma del mendigo?

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