1. Tú que habitas al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Omnipotente,

2. dile al Señor: "Mi amparo, mi refugio, mi Dios, en quien yo pongo mi confianza".

3. El te librará del lazo del cazador y del azote de la desgracia;

4. te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio.

5. No temerás los miedos de la noche ni la flecha disparada de día,

6. ni la peste que avanza en las tinieblas, ni la plaga que azota a pleno sol.

7. Aunque caigan mil hombres a tu lado y diez mil, a tu derecha, tú estarás fuera de peligro: su lealtad será tu escudo y armadura.

8. Basta que mires con tus ojos y verás cómo se le paga al impío.

9. Pero tú dices: "Mi amparo es el Señor", tú has hecho del Altísimo tu asilo.

10. La desgracia no te alcanzará ni la plaga se acercará a tu tienda:

11. pues a los ángeles les ha ordenado que te escolten en todos tus caminos.

12. En sus manos te habrán de sostener para que no tropiece tu pie en alguna piedra;

13. andarás sobre víboras y leones y pisarás cachorros y dragones.

14. "Pues a mí se acogió, lo libraré, lo protegeré, pues mi Nombre conoció.

15. Si me invoca, yo le responderé, y en la angustia estaré junto a él, lo salvaré, le rendiré honores.

16. Alargaré sus días como lo desea y haré que pueda ver mi salvación".







Como distinguir uma tentação de um pecado e como estar certo de que não se pecou? – perguntou um penitente. Padre Pio sorriu e respondeu: “Como se distingue um burro de um homem? O burro tem de ser conduzido; o homem conduz a si mesmo!” São Padre Pio de Pietrelcina

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