| 1. | Dichoso el que es absuelto de pecado y cuya culpa le ha sido borrada. |
| 2. | Dichoso el hombre aquel a quien Dios no le nota culpa alguna y en cuyo espíritu no se halla engaño. |
| 3. | Hasta que no lo confesaba, se consumían mis huesos, gimiendo todo el día. |
| 4. | Tu mano día y noche pesaba sobre mí, mi corazón se transformó en rastrojo en pleno calor del verano. |
| 5. | Te confesé mi pecado, no te escondí mi culpa. Yo dije:" Ante el Señor confesaré mi falta". Y tú, tu perdonaste mi pecado, condonaste mi deuda. |
| 6. | Por eso el varón santo te suplica en la hora de la angustia. Aunque las grandes aguas se desbordasen, no lo podrán alcanzar. |
| 7. | Tú eres un refugio para mí, me guardas en la prueba, y me envuelves con tu salvación. |
| 8. | "Yo te voy a instruir, te enseñaré el camino, te cuidaré, seré tu consejero. |
| 9. | No sean como el caballo o como el burro faltos de inteligencia, cuyo ímpetu dominas con la rienda y el freno." |
| 10. | Muchos son los dolores del impío, pero al que confía en el Señor lo envolverá la gracia. |
| 11. | Buenos, estén contentos en el Señor, y ríanse de gusto; todos los de recto corazón, canten alegres. |